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Argentina

El territorio hoy ocupado por las República Argentina fué habitado desde lejanas épocas por tribus de indios originarios del Norte y Oeste del continente. Los diaguitas, en las montañas del nor-oeste, los guaraníes en el litoral, los querandíes, puelches y patagones, en las distintas regiones, practicaban las representaciones pantomímicas y las danzas religiosas y guerreras, acompañadas de cantos, que era simple expresión de un estado emocional. Sus instrumentos fueron, en un principio, de percusión, utilizando mas tarde los de viento y cuerda. La influencia incaica se hizo sentir en todo el norte argentino, y de ello son muestras bien visibles, el huayno, el triste, el yaraví, y otros aires de danza del folklore nacional.

Con la conquista, los españoles aportaron a sus nuevos dominios sus cantares tradicionales y músicos que aformaron escuelas de canto y fabricación de instrumentos. En 1536, con don Pedro de Mendoza, llegaron al Río de la Plata los primeros músicos, Juan Gabriel Lezcano y Diego de Acosta, que desempeñaba el cargo de "maestro de ministriles", uno de los cuales era Juan Jara, ex músico del rey de Portugal. Acosta permaneció en esas regiones por espacio de diez años, y Jara en 1542, ocuaba el cargo de músico de la iglesia de la Asunción, y estaba en el país por el año 1558. Lezcano era maestro de música y canto en Buenos Aires y la Asunción hacia 1536.

Con los conquistadores y colonizadores llegaron los misioneros, esecialmente jesuítas, que difundieron la doctrina cristiana entre los indios por medio de la música, como el padre Alonso Barzana en el Tucumán en 1585, y San Francisco Solano en el Alto Paraná en 1590. En 1585 ya existe un órgano en la iglesia de Santiago del Estero, según refiere el padre jesuíta Angulo. En 1610, al celebrarse en Buenos Aires la beatificación de San Ignacio de Loyola, entre otros festejos, se oyó la "armóniosa resonancia de los timbales, clarines y otros instrumentos músicos".

Entre 1660 y 1685 surge en Yapekú, pueblo de las Reducciones Guaraníticas en Misiones, un centro musical que llegó a ser muy importante por la escuela de canto y la fábrica de instrumentos que istalaron los padres jesuítas. Estos religiosos, verdaderos iniciadores de la música en el país, inculcaron de tal manera el arte musical a los indios, que muy pronto estos se convirtieron en los artistas preferidos en las fiestas realizadas en Buenos Aires.

En 1620, cuando Buenos Aires era aún un villorio, y las misiones guaraníticas hacía diez años que se habían establecido, el Padre Diego de Alfaro ofreció una función a cargo de veinte indios "buenos cantores y músicos de vihuelas de arco", y otros que ejecutaron "armoniosas danzas y saraos". Entre estos beneméritos padres jesuítas figuran Luis Berger (1588 - 1639), Juan Vasseo (1584 - 1623), Antonio Sepp (1655 - 1733), Martín Schmidt (1694 - 1773), Juan Messner (1703 - 1768) y Florian Baucke (1719 - 1780). Doménico Zipoli (1688 - 1726), que fué el más importante de ellos, llegó Buenos Aires en 1717, precedido de una merecida fama, como organista y compositor, conquistada en Europa. En Córdoba, donde residió y falleció, en 1726, compuso música y ejecutó el órgano en forma magistral.

En 1621 la ciudad de Buenos Aires poseía dos órganos, uno en la Catedral y el otro en la Compañía de Jesús, que compró uno en Flandes ese mismo año.

En 1617 los jesuítas fundaron su Colegio en Buenos Aires, en el cual tuvo especial cabida la música y el teatro. Desde 1714 este colegio tuvo una orquesta, que en 1734 subsistía, y que durante mucho tiempo fué la unica que hubo en toda la ciudad. En 1747, al jurarse fidelidad en Buenos Aires al nuevo monarca, Fernando VI, se realizaron grandes festejos que se iniciaron con un solemne Tedeum en la catedral "conmuy acorde, dulce y agradable música", realizándose por la tarde del mismo día, 10 de noviembre, en la Plaza Mayor un "concierto de música, cuyas bien acordes sonatas, deleitaban el oido", en un tablado adornado con preciosas colgaduras. tres días más tare los indios de las Misiones Jesuítas representaron en la Fortaleza "una ópera de muy bien acompasada composición que tenían prevenida... cantando con dulce proporción de voces, los recitados, alegres, adagios, fugas y demás composiciones musicales que contenía la ópera".

En 1757 Domingo Saccomano y Pedro Aguiar levantan en Buenos Aires un Teatro de Operas y Comedias, que funonó hasta 1759 en que se clausuró. fracisco Faa, músico italiano, y su hijo Feliciano Gerónimo, componen en 1772, partituras para fiestas celebradas en Buenos Aires. A partir de la segunda mitad del siglo XVIII la Catedral tuvo una orquesta estable, de doce ejecutantes, que se presentaban en las grandes funciones. Hacia 1790 se dedica a la enseñanza de la música en Buanos Aires el indio Cristóbal Pirioby, nacido en 1767 en el pueclo de San Carlos, Misiones Jesuítas. Se trasladó a Buenos Aires, donde tras cambiar su nombre por el de José Antonio Ortiz, se dedicó a la enseñanza del canto, del clave, del ciolín, de la espineta y de la guitarra. Ortiz, que había aprendido música con los jesuítas, tambien fabricaba instrumentos musicales. En 1783 se inauguró el Teatro de la Ranchería. En este teatro se destaca a actuación del músico Antonio Aranaz, quien llegó de España en 1787 especialmente contratado para "enseñar a cantar y a comopner las músicas de comedias, sainetes". Se incendió en 1792, y según un inventario realizado ese año, tenía un archivo musial en el que figuraban una zarzuela, catorce sinfonías y 149 tonadillas.

Otros músicos de actuación a fines del siglo XVIII fueron: Bartolomé Massa, que vivió en Buenos Aires hacia 1760; Antonio Belis, que en 1770 dirigía, en la Catedral, una orquesta de 12 músicos; José Zambrana (1765 - 1820), autor de una "Arte de canto llano"; Ambrosio Belarde (1760 - 1815), organista en las iglesias catedrales de Buenos Aires y Montevideo; Ramón Gil (1780 - 1813) Blas Parera, músico español radicado en Buenos Aires en 1797, director de orquesta en el Coliseo (1803) y organista en varios templos de la ciudad; en 1812 compuso la música del Himno Nacional Argentino. Entre los prisioneros tomados a los ingleses en las invasiones de 1806-07, figuraba el Músico Mayor del Regimiento 71, quien se dedicó a la enseñanza con mucho provecho. El oficial inglés Gillespie, en su música en Buenos Aires: "Los valses estaban en boga y la música era de piano, acompañada de guitarra, que todos los rangos tocaban. La música era tenida como una perfección preeminete y no se ahorraban gastos con ese fin, sea en instrumentos o composiciones". En 1810 el flautista español Víctor de la Prada, estableció una Academia de Música Instrumental, que funcionó en el edificio del Protomedicato, de Buenos Aires. Allí se instruyeron los negros mendocinos que desupés formaron las bandas del Ejército Libertador del general San Martín. Virgilio Rebaglio, artista italiano, a quien había conocido Rivadavia en Europa, en julio de 1822, estableció una Academia de Música donde actúan Remigio Navarro y otros aficionados.

El padre José Antonio Picasarri (1769 - 1843), fué extraordinario y entusiasta precursor de la música argentina; con incansable tesón fundó sociedades musicales, organizó orquestas y se dedicó a la enseñanza de la música, sin desmayar por las dificultades de toda índole con que tropezaba en sus empeños. Por su fidelidad al Rey fué exilado en 1818;; viajó a España llevando consigo a su sobrino, Juan Pedro Esnaola, a quien hizo estudiar en París y Madrid. Regresó a Buenos Aires en 1822 y fundó una Academia de Música y Canto, establecimiento donde se formó una generación de músicos argentinos. Juan Crisóstomo Lafinur (1797 - 1824), poeta y filósofo argentino, fué ambien un destacado pianista y compositor; el 6 de octubre de 1821 estrenó en el Coliseo su melodrama en un acto, "Clarisa y Betsi", el primer ensayo de música teatral escrita por un músico nacional. A principios de 1823 llegó a Buenos Aires el Músico y cantante español Mariano Pablo Rosquellas (1790 - 1859), quien durante diez años había de quedar vinculado al incipiente movimiento operístico de la ciudad en la triple condición de cantante, emresario y compositor. A sus esfuerzos deben los argentinos la primera representación de una ópera completa: "El Barbero de Sevilla", representada en el Coliseo el 27 de septiembre de 1825. Un grupo de cantantes italianos, entre los que decollaban el barítono Vaccani y Angelita Tanni, dirigidos por el violinista Massoni, fueron los interpretes. Rossini mantuvo una absoluta hegemonía e la cartelera por varios años. Despues de "Barbero", se escuchó "L'inganno felice", "La Cenerentola", La italiana en Argel" y "Otello". En 1827 se representó "Don Giovanni", de Mozart.

Con el advenimiento de Rosas al poder decaen las actividades líricas, y de 1833a 1848 no se representa ninguna ópera completa. En 1848, con la llegada de las sopranos Nina Barbieri y Carolina Merea, volvió a contarse con una actividad organizada en el terreno de las representaciones líricas. Las funciones se realizaban en el teatro Argentino y el teatro ed la Victoria, únicos existentes en la ciudad en esa época. En 1857, fecha de la inauguración del antiguo Teatro Colón, se inicia uno de los capítulos mas importantes en la historia de la ópera en Buenos Aires. Comienza entonces el reinado de las grandes figuras del "bel canto"; Enrico Tamberlick, que cantó "La Traviata" en la función inaugural, fué el primer divo contratado por una gran suma. Cuando en 1908 se inauguró el nuevo Teatro Colón, Buenos Aires contaba con otras salas, el Opera y el Coliseo, que compartirían con aquél por espacio de varios años, la realización de califiacdas temporadas líricas.

Los primeros cultores de la m´ñusica instrumental fueron: Amancio Alcorta (1805 - 1862), Juan Pedro Esnaola (1808 - 1878) y Juan Bautista Alberdi (1810 - 1884). Alberto Williams dijo, refiriéndose a la obra de estos precursores: "Cultivaban la música como aficionados, y en sus obras se nota la influencia de Bellini y de Rossini. Nuestro nacionalismo musical apareció en 1890. Fué inspirado por elementos oppulares e inauguró un arte genuinamente argentino". Esnaola fué el mas destacado pianista y compositor argentino de su tiempo.

El notable concertista Thalberg, cuando visitó Buenos Aires en 1855, después de escucharlo expresó su sorpresa de que en la ciudad hubiera un ejecutante de tanta categoría artística. Desde que se inició en madrid, en 1822, como compositor, continuó en esa labor hasta 1868, casi sin interrupción. Esos 46 años encierran gran parte de las luchas civiles, toda la tiranía rosista y buen trecho de la organización nacional. Su activida refleja un interesante aspecto de la evolución de la sociedad argentina, generalmente obscurecido por el fragor de las discordancias políticas. Varias de sus obras alcanzaron gran difusión y popularidad, entre ellas, un Gran Miserere a cuatro voces, varias Misas, el Rondó a la Esañola, Minué Federal, etc. En 1859 realizó una versión del Himno Nacional que es la que se canta actualmente. De 1830 a 1850 se destaca la actuación de los siguientes músicos: Esteban Massini (1788 - 1838), autor del Himno de los restauradores y numerosas canciones muy en boga en la época; Amadeo Gras (1805 - 1871), violonchelista, acompañante de Paganini en Londres; José María Cambeses, flautista; Remigio Navarro, ipanista y director de orquesta negro; Roque Rivero y su hijo Demetrio Rivero (1825 - 1889), quienes se exilaron en la época de la tiranía, viviendo e el Uruguay y Brasil; Fernando Cruz Cordero (1822 - 1863), guitarrista y compositor; Francisco Gambín (1815 - 1916), músico empresario teatral; etc.

Los bailarines Ana Trabattoni y Enrique Finart, discípulos de la gran escuela clásica de danza de Felipe Taglioni pusieron en escena, por primera vez en Buenos Aires, un verdadero ballet, "La Slyphide", el 29 de septiembre de 1850; pocos días más tarde estrenan "Giselle". En mayo de 1857 actúa en el antiguo Teatro Colón la familia Rousset, quienes desarrollan una temporada de baile clásico de gran categoría. Celestina Thierry, con su compañía coreográfica actá en 1860, deslumbrando a los porteños con sus actuaciones. En la región de Cuyo fué preponderante la actuación de varios destacados músicos: fernando Guzmán (1790 - 1839), Eustaquio Guzmán (1808 - 1880), Francisco Guzmán (1790 - 1839), Víctor Guzmán (1818 - 1871) y Segundo P. Cabrera (1810 - 1880). Francisco A. Hargreaves (1849 - 1900), Arturo Beruti (1866 - 1916), fueron los primeros operistas argentinos. Hargreaves estrenó su ópera "La Gatta Bianca", en un teatro de Florencia en 1875, y dos años mas tarde, la hizo representar en Buanos Aires; además de otras composiciones para el teatro lírico, escribió unos "Aires Nacionales" donde aparecen por primera vez motivos del folkore nacional tratados y armonizados con habilidad.

Justino Cléride (1863 - 1908), fué un inteligente y fecundo compositor de óperas; residió en Francia desde 1882; Antonio Restano (1866 - 1945, estrenó su óper "Un milioncino" en Turín, en 1885; después de estrenar otras óperas suyas en Italia, regresó a Buenos Aires en 1907, dedicándose a la enseñanza. Herman Bemberg, nacido en 1862, hizo representar sus óperas en París y en el Covent de Londres. Federico Espinosa (1830 - 1872), pianista y compositor, tuvo destacada actuación en los salones porteños a mediados del siglo XIX. Santiago Lloveras, nacido en San Juan en 1843, fué un notable volinista precoz; a los siete años dió conciertos en Chile que causaron sensación en ese país. En 1855 actuó en Buenos Aires y Montevideo. Dalmiro Costa (1836 - 1901), fué un gran pianista y compositor de esa época.

En el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, fundado por Urquiza, funcionó desde 1854, una Escuela de Música, donde se formaron distinguidos músicos argentinos. En 1856 este instituto tenía una oruesta integrada opr 38 jóvenes estudiantes. En 1855 el maesro italiano Inocente Bernardino Carcano (1828- 1904), fundó la sociedad Filarmónica de Córdoba. La antigua Sociedad Filarmónica de Buenos Aires, fundada en la época de Rivadavia y desaparecida en tiempos de Rosas, reapareció en agosto de 1852, siendo su director en esa época el maestro Alejandro Marotta, a quien sucedió José Amat (1854-56) y más tarde el organista alemán Herrstell (1856-58). En 1855 inauguró un magnífico edificio en la calle Rivadavia y Chacabuco. Después de realizar una obra altamente meritoria en pro de la cultura musical, esta sociedad desapareció en mayo de 1859. La Sociedad Filarmónica de Mayo, fundada por Marotta en 1854, dió conciertos hasta abril del año siguiente.

El maestro de banda José Giribone (1823 - 1888), fundó en 1859 una Sociedad Filarmónica Italiana que contó con una orquesta de 80 músicos. Otras entidades musicales que acrecentaron la cultura musical en Buenos Aires en el siglo XIX, fueron: Sociedad Estudio Musical (1866); Sociedad La Lira (1875); Sociedad del Cuarteto (1875); etc. El 30 de agoto de 1874 se realizó en el negocio de música de Gabino Monguillot, calle Florida Nº 138, un conciero dedicado a las obras de amancio Alcorta; éste fué el primer recital de música efectuado en el país, enteramente dedicado a obras de un músico nacional. Tomaron parte en esta ocasión, los músicos Lloveras, Napoleón, Oyuela, Parborell, Nicholson, Gracioso Panizza y otros. En 1878, 1879 y 1882 se realizaron tres conciertos nacionales en Buenos Aires; en ellos se dieron a conocer jóvenes valores de la música argentina que superaron el ámbito provinciano de su labor, e ingresaron al panorama nacional. En sus obras se advierte la formación de una escuela musical argentina; y al decir argentina no nos referimos a lo meramente folklórico, sino a lo que lleva el sello de lo nacional, dentro del panorama culto. El primero se realizó el 17 de junio de 1878 en el Teatro de la Opera, el segundo, el 30 de abril de 1879, en el Jardín La Florida, y el tercero, el 29 de aril de 1882, en el Teatro de la Opera. Participaron en estos conciertos los músicos argentinos: Saturnino Berón, Miguel Rojas, Luis Bernasconi, F. A. Hargreaves, Zenón Rolón, H. Bemberg, Juan Gutiérrez y A. Beruti.

En 1887 se creó el Instituto Nacional de Música de Córdoba, cuto director fué el violinista francés Gustavo Van Marcke (1829 - 1907). En 1896 la ley de presupuesto de la Nación creaba, por indicación de la Comisión Nacional de Bellas Artes, los Premios Europa para compositores e instrumentistas, con propósitos de perfeccionamiento en el Viejo Mundo. Obtuvieron esa distinción, por concurso, Ricardo Rodríguez, Jaime Bustamante, JosuéT. Wilkes, Ernesto Drangosch, José André, Felipe Boero y Juan José Castro. Estos premios fueron suprimidos en 1914.

Alberto Williams (1862 - 1952), nieto de Almancio Alcorta y alumno de César Franck en París, fué el primer músico argentino que cultivó solidamente las formas nativas e sus obras; con sus actividades didácticas ejerció notable influencia en las nuevas generaciones de músicos argentinos. Dentro de la misma tendencia, Julián Aguirre (1869 - 1924), ocupa lugar destacado; sus Aires Argentinos son páginas encantadoras que reflejan el alma nacional. Felipe Boero (1884 - 1958), pertenece a una estética similar, su ópera El Matrero en el poema del campo y los gauchos argentinos. Carlos López Buchardo (1881 - 1948), dejó una producción entre la que se destacan las escenas argentinas y notables melodías para canto y piano de genuna inspiración. Ricardo Rodríguez (1879 - 1951), fué notable compositor de música de cámara Gilardo Gilardi (1889 - ?), y Roberto García Morillo (1911 - ?), se destacan en el género sinfónico coral. Alberto Ginastera (1916 - ?) es un auténtico valor de la joven generación, cuya personalidad se ha impuesto por la solidez de su técnica.

Entre los compositores argentinos contemporáneos se destacan: José André (1881 - 1944); Julian Bautista (1901 - ?); Manuel Gómez Carrillo (1813 - ?); Enrique M. Casella (1891 - 1948); José María Castro (1892 - ?); Juan José Castro (1895 - ?); Sergio de Castro (1922 - ?); Washington Castro (1909 - ?); Ernestro Drangosch (1882 - 1925); Raúl Espoile (1888 - 1958); Arnaldo D'Espósito (1897 - ?); Juan A. García Estrada (1895 - ?); Jacobo Ficher (1896 - ?); Constantino Gaito (1878 - 1945); Luis Gianneo (1897 - ?); José Gil (1886 - 1947); Guillermo Graetzer (1914 - ); Pascual Grisolía (1904 - ?; Carlos Guastavino (1914); Héctor Iglesias Villoud (1913); Nicolás Lamuraglia (1896 - ?); Arturo Luzzatti (1875 - ?); Juan Bautsta Massa (1885 - 1938); Emilio Napolitano (1907); José De Nito (1887 - 1945); Humberto De Nito (1891 - ?); Jaime Pahissa (1880 - ?); Athos Palma (1891 - 1951); Héctor Panizza (1875 - ?); Juan Carlos Paz (1897 - ?); Julio Perceval (1903 - ?); Celestino Piaggio (1886 - 1931); Afredo Pinto (1891 - ?); Pascual Quaratino (1904 - ?); Antonio De Raco (1915 - ?); Pascual De Rogatis (1881 - ?); Luis R. Sanmartino (1890 - ?); Alfredo Shiuma (1885 - ?); Honorio Sicardi (1897 - ?); Lita Spena (1904 - ?); Carlos Suffen (1905 - ?); José Torre Bertucci (1888 - ?); Cayenano Troiani (1873 - 1942); Floro M. Ugarte (1884 - ?); Pedro Valent Costa (1905 - ?); Juan Pedro Fraze (1922); Alfredo Andrés (1934); Rodolfo Arízaga (1926); Roberto Caamaño (1923); Gilda Castro (1928); Virtu Maragno (1928); Tirso de Olazábal (1924); Astor Piazzola (1921 - ?); Pedro Sáenz (1915 - ?); Valdo Sciamarella (19*24 - ?); Antonio Tauriello (1931 - ?); Carlos Tuxen Bang (1933); etc.

Entre los musicólogos y críticos musicales figuran: Gastón O. Talamon (1883 - 1957); Ernesto de la Guardia (1885 - 1958); Leopoldo Hurtado (1894 - ?); Jorge d'Urbano (1917 - ?); Roberto García Morillo (1911 - ?); Omar H. Cerrutti (1923 - ?); Francisco Curt Langel (1903 - ?); Nestor Ortiz Oderigo (1912 - ?); etc. Carlos Vega (1998 - ?); Vicente Forte (1888 - ?); Andrés Beltrame (1880 - 1949), se destacan como folkloristas. Mariano G. Bosch (1865 - 1948) y Alfredo Fiorda Kelly (1885 - 1955), fueron destacados historiadores de la música argentina.

El primer Conservatorio oficial establecido en la Argentina fué la Escuela de Música de la Provincia, fudada en Buenos Aires en 1875, bajo la dirección de Nicolás Bassi. Este establecimiento funcion´hasta 1882. Alberto Williams fundó el Conservatorio Buenos Aires en 1893. En 1887 se estableció el Instituto Nacional de Música, en Córdoba, que fué disuelto en 1891 por carencia de fondos para sostenerlo. El Conservatorio de la Provincia, en La Plata, se estableció en 1897. El Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico, de Buenos Aires, en 1924; el Conservatorio Munical de Buenos Aires, en 1930; la Escuela Superior de Música de la Universidad del Litoral, en Santa Fe, en 1948; la Escuela de Música de la Universidad de Tucumán, en 1948; el Instituto Superior de Arte e Investigaciones Musicales de la Universidad de Cuyo, en Mendoza, en 1948, etc.

Las danzas y aires argentinos son, según las regiones de origen, Folklore Pameano: el Pericón, la Huella, la Media Caña, el Cielito, el Malambo, la Firmeza, el Triunfo, el Gato, el Federal, la Chacarera, los Amores, el Prado, los Aires, el Marote, el Remedio, el Palito, la Mariquita, la Patria, la Refalosa, el caramba, etc. Folklorea Norteño: la Zamba, el Cuando, la Condición, el Escondido, el Sombrerito, el Gato, el Pala-Pala, el Llanto, la Lorencita, la arunglita, el Ecuador, la Tirana, la Palomita, etc. Folklore Cuyano: la Cueca, la Galopa, la Zambita, el Sereno, el gato, la Chacarera, etc. Folklore del Litoral: el Gato Correntino, la Guarania, el Chamamé; la Polca, etc. A estos motivos bailables se puede agragar los bailables: la Cifra, la Vidalita, la Vidala, el Contrapunto, el Estilo, el Triste, la Décima, el Yaraví, la Baguala, el Huayno, la Tonada, etc.